lunes, 18 de abril de 2016

¿Para qué?

¿Para qué?


El otro día estaba hablando con una amiga que hace más de un año que no veo y le comentaba  que teníamos que tomarnos un cafecito  juntas para ponernos al dia, ella me decía que lo veía casi imposible, que el día a día con los niños y el trabajo la comían. 

Entonces yo que tengo la sensibilidad de un caracol, le empecé a decir que tenía que encontrar un hueco para desconectar que la veía super agobiada que necesitaba un ratito para ella sin niños ni marido. 

Al final por insistente y  pesada me contó entre lágrimas que un fin de semana  se cogió un buen rebote con su marido por que además de trabajar 8 horas y recoger los críos, darles la cena y bañarlos ella tiene que ser delgada y perfecta, ir una vez por semana a la peluquería e ir al gimnasio como va él. Después de acusarla de gorda y descuidada ella se cogió la puerta y se largó, estuvo dando vueltas más de 7 horas pensando todo el rato en volver pero necesitaba que su marido se diera cuenta de la realidad, pero no fue así. Cuando llegó el panorama que se encontró fue desolador, los niños sólo habían comido leche con galletas durante todo el día, y seguían en pijama por que su "perfecto marido" no sabia ni que darle de comer ni que ropa ponerles. Él aprovechando que ella se sintió fatal al ver a los niños en ese estado de descuido le dió  la vuelta a la tortilla y empezó a acusarla de mala madre por abandonar a sus hijos sin comida ni ropa que ponerse (la nevera y los armarios a rebosar de comida y ropa, por supuesto).

Entonces me dijo algo que me dejó helada, me dijo para ¿Para que voy a discutir con él? ¿para que al final la paguen los críos?,¿ Para que voy a quedar contigo? ¿para que me haga sentir  mala madre?,
Yo los conozco desde hace bastantes años, él al principio era un padre entregado mientras sólo tenían un hijo pero poco a poco ella fue cogiendo mas responsabilidades y aunque con la lengua de fuera llegaba a todo, entonces él le empezó a sobrar tiempo, se apuntó al gimnasio, se compro bicicleta, y se puso echo un "yogurin" pero ella no tenia tiempo ni para respirar y ya no hablemos de hacer una comida decente. Después nació la niña, y ahí ya fue el "acabose" ella corriendo a buscar a una a la escuela infantil y al otro al colegio, e intentar que sus horarios coincidieran con todas las extraescolares que su padre se empeñaba que hicieran los niños, porque cuanto mas pequeños mejor que son como esponjas -decía en fín  Todo para ella.
Todo esto me hizo pensar en muchas circunstancias de la vida en la que al final no hacemos lo que queremos o nos gustaría por que las obligaciones que nos echamos o nos echan a la espalda que no dejamos ni un sólo minuto para nuestro disfrute, para quedar con las amigas, para ir a pasear sola o para leer un libro tranquila.


¿A vosotr@s os pasa que las obligaciones os comen todo el tiempo?.